En Jesucristo, Dios mismo se hizo "carne" (Encarnación), para salvar a la humanidad. Dios no sólo salva el espíritu del ser humano, lo salva íntegramente, totalmente, en cuerpo y alma.
Dios nos ha creado con cuerpo (carne) y alma. Al final
del mundo él no abandonará la "carne", ni a su creación como si se
tratase de un juguete viejo. En el "último día" nos resucitará en la
carne. Esto quiere decir que seremos transformados, pero que, a pesar de eso,
nos encontraremos en nuestro elemento. Tampoco para Jesucristo fue una simple
etapa, un simple episodio el estar en la carne. Cuando el Señor Resucitado se
apareció, los discípulos contemplaron sus heridas corporales.
Por resurrección de los muertos, se debe de entender
una reanimación del cadáver. Lo que le sucedió en Lázaro fue la reanimación del
cadáver. La resurrección indica el pasar de un estado de ya no morir, superación
de la condición mortal.
Los gnósticos nunca podrán hablar de la resurrección
de la carne, para ellos la resurrección se convierte a un paso de nivel
superior de conciencia, y que lo que hace es que lo material y lo carnal no era
necesario. En ellos se desprende todo lo material y lo carnal que es pecado.
Para el mundo gnóstico deja de ser una resurrección de
la carne y de los muertos y pasa en el criterio de la inmortalidad de las almas,
y se usa la idea de la resurrección de los justos.
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Santo Tomás de Aquino considera que
la doctrina sobre la resurrección es natural respecto a la causa final
(porque el alma está hecha para estar unida al cuerpo, y viceversa), pero es
sobrenatural respecto a la causa eficiente (que es Dios). |
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona desde la materia esa reanimación de la
carne?
¿ Si mi cuerpo es cremado resucitara igualmente?
Bibliografía
Soto, j. H. D. (2019). Reseña del libro obras
completas de Joseph Ratzinger, volumen x, resurrección y vida eterna(Biblioteca
de Autores Cristianos, Madrid2017, 749 páginas). Procesos de Mercado, 16(1),
489–492.
Blanco Pérez, c. A. (2013). Resurrección,
apocalíptica, historia. Excerpta et Dissertationibus in Sacra Theologia, 60,
187–275.
Enrique Cattaneo, S. J. (2017). La Resurrección De
Jesús Y El Sentido De La Vida. Humanitas (07172168), 22(84), 14–25.
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Aunque la
cremación del cadáver humano no es ilícita, a no ser que haya sido elegida
por razones contrarias a la fe (CIC, 1176), la Iglesia aconseja vivamente
conservar la piadosa costumbre de sepultar los cadáveres. En efecto, «los
cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respecto y caridad en la fe y
la esperanza de la resurrección. Enterrar a los muertos es una obra de
misericordia corporal, que honra a los hijos de Dios, templos del Espíritu
Santo» (Catecismo, 2300) |