sábado, 8 de agosto de 2020

¿Por qué creemos en la resurrección de la “carne”?

 En Jesucristo, Dios mismo se hizo "carne" (Encarnación), para salvar a la humanidad. Dios no sólo salva el espíritu del ser humano, lo salva íntegramente, totalmente, en cuerpo y alma.

Dios nos ha creado con cuerpo (carne) y alma. Al final del mundo él no abandonará la "carne", ni a su creación como si se tratase de un juguete viejo. En el "último día" nos resucitará en la carne. Esto quiere decir que seremos transformados, pero que, a pesar de eso, nos encontraremos en nuestro elemento. Tampoco para Jesucristo fue una simple etapa, un simple episodio el estar en la carne. Cuando el Señor Resucitado se apareció, los discípulos contemplaron sus heridas corporales.

Por resurrección de los muertos, se debe de entender una reanimación del cadáver. Lo que le sucedió en Lázaro fue la reanimación del cadáver. La resurrección indica el pasar de un estado de ya no morir, superación de la condición mortal.

Los gnósticos nunca podrán hablar de la resurrección de la carne, para ellos la resurrección se convierte a un paso de nivel superior de conciencia, y que lo que hace es que lo material y lo carnal no era necesario. En ellos se desprende todo lo material y lo carnal que es pecado.

Para el mundo gnóstico deja de ser una resurrección de la carne y de los muertos y pasa en el criterio de la inmortalidad de las almas, y se usa la idea de la resurrección de los justos.

Santo Tomás de Aquino considera que la doctrina sobre la resurrección es natural respecto a la causa final (porque el alma está hecha para estar unida al cuerpo, y viceversa), pero es sobrenatural respecto a la causa eficiente (que es Dios).

 

Preguntas frecuentes

¿Cómo funciona desde la materia esa reanimación de la carne?

¿ Si mi cuerpo es cremado resucitara igualmente?

 

Bibliografía

Soto, j. H. D. (2019). Reseña del libro obras completas de Joseph Ratzinger, volumen x, resurrección y vida eterna(Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid2017, 749 páginas). Procesos de Mercado, 16(1), 489–492.

Blanco Pérez, c. A. (2013). Resurrección, apocalíptica, historia. Excerpta et Dissertationibus in Sacra Theologia, 60, 187–275.

Enrique Cattaneo, S. J. (2017). La Resurrección De Jesús Y El Sentido De La Vida. Humanitas (07172168), 22(84), 14–25.

Aunque  la cremación del cadáver humano no es ilícita, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la fe (CIC, 1176), la Iglesia aconseja vivamente conservar la piadosa costumbre de sepultar los cadáveres. En efecto, «los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respecto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrección. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal, que honra a los hijos de Dios, templos del Espíritu Santo» (Catecismo, 2300)